Santiago es encantador

Santiago [de Compostela] tiene un encanto especial. Es de esos lugares que al llegar todo te invita a que te relajes, te tomes un tiempo para sentir el ambiente, el leve murmullo que la envuelve, contemples cualquier detalle de los miles que te rodean en cualquier momento, la piedra desgastada por siglos de pisadas, el resquicio de una ventana que acusa siglos de intemperie y, lo más enriquecedor, sentir el ánimo de las personas tanto locales como turistas que transitan por sus calles.

Hablo de la ciudad vieja aunque Santiago de Compostela tiene una amplia zona con hoteles, tiendas, centros de comercio similar a cualquier ciudad moderna. Solo que está, en particular, tiene a pocos pasos la zona histórica rigurosamente mantenida tal como fue originalmente construida.

Hasta hace poco para mí existía “un camino” a Santiago. Ignorante yo. Pués no, según esta gente existen 24, veinte-y.cuatro.. Es decir que si haces 1 por mes en tus vacaciones, te tomará 24 años recorrerlos todos y eso que algunos de ellos no los das hecho en menos de 2 meses de caminata. Quedé como un verdadero imbécil cuando fui a una librería y pregunté si tenían disponible una guía del camino de Santiago y la que me atendía me miró perpleja y  me pidió que le aclarara “- ¿de cuál de los caminos?.

Santiago tiene cerca de 96.000 habitantes distribuidos en 220 Km cuadrados, es decir 429 habitantes cada  kilómetro cuadrado y puedo asegurar que una mayoría importante de esos habitantes son gentiles, amables, pausados. Tanto que te dan las gracias luego de hacerte un favor como servirte un café o darte la indicación como llegar a un lugar.

El espacio se llena con los turistas, la mayoría de ellos peregrinos que llevan en su ánimo el despojo de las cargas emocionales negativas que comúnmente nos invaden en estos tiempos. La ciudad, el haber caminado con el propósito de encontrarse con esa paz, con ellos mismos en estado puro, sin frustraciones, penas, quizá el cansancio físico, la humildad de impone el haber recorrido tanta distancia con el objetivo aparente de llegar a la Catedral.

Si tienes la fortuna de visitar la ciudad, recorre la zona histórica. Santiago es muchísimo más que solo la Catedral.

Mi recomendación es observar a la gente. Imagínate -yo lo hago- cual es la historia de algún caminante, de dónde viene, cuál será su historia, como se siente ahora caminando con un bastón en la mano y un mochila en la espalda. Mira al piso y maravillate de las piedras que cubren las calles, entra en cuanto recoveco aparece inesperadamente (Santiago tiene la calle más estrecha de España con solo 80 cms, entre pared y pared), piérdete -aunque es imposible perderse, mira cada detalle que los habitantes originales construyeron y lo que hacen los que hoy día la habitan. Déjate invadir  por el espíritu de un sitio con encanto especial.

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